Paz, Tolerancia y Verdad
Antes de entrar en materia, por
si hubiese algún lector nuevo por aquí, os recuerdo que este Blog es un
Homenaje particular, de su Autor, a la Rosacruz y su visión acerca de estos asuntos, basada en su
estudio, práctica y meditación de muchos años podrá ser compartida o no. Tan
solo trato de aportar mi singular punto de vista y que podría ser de gran
importancia para los nuevos estudiantes e investigadores de la inaprensible y
multidisciplinar Doctrina Rosacruz.
Dicho esto, entramos en harina
indicando que el concepto de Karma es procedente del Oriente lejano y que en la
Tradición Esotérica Occidental ya se conocía como “Leyes de Causa y Efecto”;
siendo algo que la Ciencia conoce desde que se fundaran las primeras escuelas
de misterio primero en Mesopotamia y después en Egipto. Escuelas, por cierto,
de donde obtuvieron sus conocimientos los grandes filósofos de la Antigua
Grecia. Seremos redundantes aunque sabemos perfectamente que el Estudiante
conoce, de antemano, lo que son causa y efecto: Todo efecto es provocado por
una causa que ha sido puesta en movimiento y toda causa puesta en
funcionamiento obtendrá como resultado un efecto proporcional. Esto no pasa solamente
en Física sino también en cualquier ámbito de la Naturaleza, tanto biológica
como psíquica. Esto quiere decir que el Ser Humano no solo no está libre de las
leyes de causa y efecto sino que, además, por la complejidad estructural de las
causas que puede poner en marcha, sus efectos pueden resultar constructivos o devastadores.
Proverbios Cap. 22:8: El que sembrare iniquidad, iniquidad segará.
Oseas 8:7: Porque sembraron viento,
y torbellino segarán: no tendrán mies, ni el fruto hará harina; si la hiciere,
extraños la tragarán. Mateo 5:25-26:
ponte de acuerdo con tu adversario pronto, en tanto estas con él en el camino,
no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas
echado en la cárcel. De cierto os digo que no saldrás de allí, hasta que pagues
él ultimo cuadrante. Proverbios 20:17:
Sabroso al hombre el pan de mentira; más después su boca será llena de cascajo.
1° Corintios 6:16: ¿O no sabéis que
el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Gálatas 6:7- 9: No os engañéis; dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare, eso segará, no nos cansemos,
pues, de hacer bien: porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.
Hemos puesto unos pocos
versículos de los muchos que existen en la Biblia y que se refieren a las leyes
de Causa y Efecto; haciendo hincapié en el texto tan explícito de Gálatas y que
hemos marcado en azul; ahora bien, el concepto de Karma venido de Oriente posee
un sentido ligado a un Tema muy controvertido en Occidente y que, sin embargo,
ha sido aceptado por la mayoría de las escuelas rosicrucianas: La Reencarnación.
El Texto de “todo lo que el hombre sembrare, eso segará” está referida a la
única vida del Ser Humano; es decir que si yo hago algo en esta Vida negativo,
recibiré como pago, en esta vida o en el Más allá, algo negativo y que si
realizo algo positivo, recibiré como pago algo positivo en esta única Vida o en
el Más allá. El Concepto Oriental de Karma carga al Ser Humano, además de lo
dicho hasta aquí, con las presuntas causas puestas en funcionamiento en supuestas
vidas anteriores producto de la denominada como Ley de la Reencarnación.
¿Por qué la Tradición Occidental,
durante mucho tiempo jamás contempló el Tema de la Reencarnación cuando en
Oriente siempre fue aceptado? Los más espabilados nos dicen que sí se
contempla; pero que la Iglesia u otras instituciones se han encargado de
eliminar dicha doctrina de sus tradiciones escritas y que las orales se
perdieron hasta la aparición, en Occidente, de la Rosacruz y otras escuelas de
misterios más o menos recientes.
Esto no es así; en primer lugar
porque si las escrituras bíblicas son de inspiración divina como así cree toda
la cristiandad, su manipulación para alterar su significado habría sido
imposible, dado que ella misma, por el espíritu Divino que la protege, habría
impedido su alteración. No estamos hablando de leves alteraciones como las
provocadas por las diferentes sectas cristianas sino cambios estructurales y
doctrinales de carácter sustancial.
2ª de Timoteo 3:16: Toda la Escritura es inspirada por Dios y
es útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en
justicia,
El Ser Humano posee la capacidad
de modificar la letra del mensaje; pero nunca su esencia o contenido profundo.
Si la Ley de la Reencarnación estuviese contemplada en las sagradas escrituras,
sagradas igualmente para la Hermandad de la Rosacruz, aparecería de algún modo,
sin lugar a dudas en la Biblia; por el contrario queda refutada con algunos
pasajes de sus escritos:
Salmos 39:14: Señor, no me mires con enojo, para que
pueda alegrarme, antes de que me vaya y ya no exista más. Job 10:21-22: Apártate de mí. Así podré sonreír un poco, antes de
que me vaya para no volver, a la región de las tinieblas y de las sombras. Sabiduría 10:14: El hombre, en su
maldad, puede quitar la vida, es cierto; pero no puede hacer volver al espíritu
que se fue, ni liberar el alma arrebatada por la muerte. 2 de Samuel 14:14: Todos tenemos que morir, y seremos como agua
derramada que ya no puede recogerse. 2
de Samuel 12:22-23: Mientras el niño vivía, yo ayunaba y lloraba. Pero
ahora que está muerto ¿para qué voy a ayunar? ¿Acaso podré hacerlo volver? Yo
iré hacia él, pero él no volverá hacia mí.
Desde el Punto de vista Rosacruz
existe un tipo de reencarnación; pero que no afecta a la Personalidad y que
evidentemente está desligada de las leyes de causa y efecto; es por ello que
muy a pesar de haberme tirado tantos años escuchando las supuestas
demostraciones de la existencia de la reencarnación, este viejo estudiante no
solo no se ha negado a creer sino que ha sido incapaz de encontrar una posible
demostración que no pueda ser explicada por otras cuestiones que nada tienen
que ver, como es el caso de la Memoria de la Naturaleza donde todos los eventos
cósmicos quedan grabados y archivados.
El Espíritu Humano, recibido como
herencia del Demiurgo, Jehová lo llaman algunos, vaga por el Cosmos de nuestro
Universo, sujeto a un determinado Eón, hasta que decide encarnar y lo hace una
y otra vez desde hace más o menos unos 4.500,000.000 de años, la edad
aproximada que nuestros astrofísicos le dan a nuestro Sistema Solar.
Evidentemente puede hacerlo en nuestro planeta o en otro lugar, como humano o como
otra fuerza o ser desconocido.
Los reencarnacionistas aducen que
la reencarnación es necesaria pues cada vida individual no sería otra cosa que
un curso de la Escuela Cósmica en la que estamos inmersos y que si suspendemos
un curso deberíamos repetirlo. Una cosa es que sea cierta la sentencia
Hermética de Como arriba es abajo y otra muy diferente el que nos fijemos en
nuestros conceptos erróneos y atribuir dichas características a los planos
superiores; es decir: Como existen escuelas con cursos anuales para nuestros
niños aquí en la Tierra, pues debe haberlo también a nivel Cósmico y entonces,
cada vida sería un Curso. Con sinceridad creemos que es un pensamiento en
extremo infantiloide y que no demuestra nada.
Es cierto que el Espíritu, lo
repetimos, reencarna en multitud de ocasiones con el fin de resolver un problema
y retornar como una unidad Cósmica, Adam Kadmón, al Mundo original de Sophía de
donde todo y todos procedemos; pero lo cierto es que nuestra Personalidad, de
cada vida, no va a enterarse de nada salvo la última y gracias a la cual se
produzca la transfiguración o verdadero y único renacimiento. Debemos decir que
no es lo mismo reencarnar que renacer. La reencarnación es un proceso cíclico
hasta que el Tiempo se acabe y que afecta solo a la herencia espiritual del Demiurgo
que posee el Ser Humano que toma, cada vez que lo necesita, un nuevo cuerpo
para intentar construir la Torre que en su día fuera derribada. De hecho,
nuestro Universo conocido, incluido nuestro Mundo, son los escombros resultantes
de aquella destrucción. La Personalidad, la consciencia, del Ser Humano se
disipa cada vez que su cuerpo muere y la doctrina de la reencarnación es no
solo innecesaria sino una barrera para que la Personalidad del Presente pueda
tomar la Vida como una única oportunidad que se le ofrece y que eso es lo que
realmente sucede.
Mateo 16:25: Porque cualquiera que quisiere salvar su
vida, la perderá, y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, la
hallará.
Si algo no solo no es necesario
sino negativo ¿Por qué tomarlo como Doctrina y predicarla como algo absolutamente
necesario?
Cada Personalidad creada por la
interacción del Demiurgo con la materia mediante un cuerpo físico es única y en
ella, solo en ella, recae la responsabilidad de permitir que el Hombre Nuevo
nazca; es decir que el Espíritu del Hombre despierte y tome consciencia de su
lamentable situación, tome las riendas de su vida, rescate a la personalidad
que en ese instante exista y la lleve consigo hacia el Plano Original u Hogar Celeste, como su propio vehículo de manifestación.
En caso de que la persona
fallezca sin haber conseguido el renacimiento del Hombre Nuevo, estará condenada
a desaparecer, a su inmediata extinción; y será otra Personalidad, reencarnación del Espíritu, aquí o en otro lugar quien tenga la responsabilidad de intentar de nuevo el
proceso del Renacimiento que no reencarnación.
En los evangelios no se recalca
el Tema de la reencarnación del Espíritu Humano porque no es necesario y además
provoca falsas esperanzas en una personalidad que, de no realizar su Trabajo encomendado,
estará condenada a morir y a no regresar jamás.
Ezequiel 18:20: El alma que pecare, esa morirá. El hijo no
llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la
justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.
Creemos que no es necesario
remarcar más el Tema del Karma y de la Reencarnación respecto a la Doctrina
Rosacruz; pero sí queremos insistir que en ningún cristianismo antiguo o
moderno se hace hincapié en la reencarnación ni en unas leyes de causa efecto que repercutan en las sucesivas
reencarnaciones. Esas leyes actúan exclusivamente sobre la vida presente y la
reencarnación no afecta a la personalidad del Ser Humano encarnado sino solo a
su Espíritu y al que no poseemos acceso hasta que no se produzca el ineludible
renacimiento o nacimiento de nuevo que ya vimos en otra lección. Repetimos por
enésima vez, aunque la reencarnación del Espíritu es un hecho, a nosotros no
nos afecta y aferrarnos a esa doctrina es un error pues cada Personalidad vive
una sola vez salvo que fuere rescatada por el Dios nacido en nuestro Corazón y para eso deberemos haber realizado nuestro trabajo, haberlo merecido.
Por lo tanto la única Doctrina
válida que predican los rosacruces, es la Cristiana del Amor; porque es el Amor
el único combustible que puede despertar al eterno dormido y, éste a continuación, rescatarnos
para servirle como vehículo no solo terrenal sino también espiritual. La Personalidad
es la parte material del Alma, la parte que se desintegra con el cuerpo cuando
este deja de ser útil para el Espíritu, la otra parte del Alma, la Inmortal, es
la parte espiritual y esa está libre de la muerte; pero si el renacimiento se produce,
es a lo que todos debemos de aspirar, aquella parte mortal y donde se ubica nuestra consciencia, no tiene porqué perecer
porque habrá sido rescatada por su buena labor realizada.
Ahora, y dicho lo cual, que cada
cual crea en lo que le venga en gana; pero el que avisa no es traidor: No
perdáis el tiempo en bobadas pensando que si no conseguís en esta vida algo, lo
haréis en una próxima. Eso es falso, un puro engaño del Gran Presuntuoso, el
Falso Demiurgo, y de sus arcontes. Todos los seres conscientes que estamos
viviendo la actual vida solo tenemos una única oportunidad, el Presente. Por favor
querido Estudiante de la Rosacruz, Querido Fráter o querida Sóror, no
desaproveches la única oportunidad que se te ha concedido para que despiertes
al Maestro Interno. En el futuro ya no serás tú sino otro u otra quien tendrá
la oportunidad de acabar el trabajo que tú, por desidia, no hayas sido capaz de realizar.
En L:.V:.X:. Luz, Verdad y Amor;
que las Rosas del Alma florezcan majestuosas sobre la Cruz de vuestro Cuerpo
material.
Aralba